22 de junio, Corpus Christi.

Escribe nuestro Hermano Mayor.

Queridos Hermanos Cofrades:

Cuando escribo estas líneas, aunque ya vemos lejana la pasada Semana Santa de este año, nos encontramos todavía recogiendo y limpiando los últimos elementos de nuestro patrimonio procesional, valorando los resultados de esta Semana Santa, las necesarias mejoras para el año que viene y preparando nuestra segunda Fiesta, el Corpus, así como los proyectos de cara a 2015.

Sí, lo primero que hacemos todos los años, después de Semana Santa, es valorar lo que ha sucedido durante toda la Cuaresma y Semana Santa. Comparamos las previsiones con lo sucedido, lo que se ha proyectado de una manera y surgió de otra, por la razón que sea, etc. Y cada uno saca sus conclusiones desde su visión particular, desde cada una de las secciones y desde la Junta de Gobierno. En mi caso, tengo la suerte de recibir todas estas opiniones y valoraciones, tanto las positivas como las negativas, también desde todas las secciones y desde el sentir de cada uno de los cofrades, incluidos los de otras Cofradías y de quienes simplemente nos están viendo pasar por la calle.

Creo que es bueno que todos hagamos un análisis de lo hecho y que aprendamos de lo mucho positivo que tenemos, pero también de las inevitables equivocaciones, y ahora es un buen momento porque hay tiempo para reflexionar, hablar, proponer cambios, etc. Ahora tenemos tiempo para, en una palabra, mejorar, contando con la opinión de los diversos grupos y secciones de la Cofradía. Yo, personalmente, estoy siempre dispuesto a escuchar aquellos sonidos que, aunque discordantes con el sentir de otros, suenan con la melodía de la armonía. Desde luego para el “ruido”, el barullo, no tengo buen oído.

Si me preguntáis por mi impresión particular, después de varias reuniones y hablar con muchos hermanos, lo tengo muy claro. Lo primero que tengo en cuenta es, el hecho central, de la llegada de la nueva imagen de Nuestro Señor de la Cena... Qué queréis que os diga. Aun siendo consciente que nos ha hecho cambiar un montón de detalles en la programación del año, y que durante toda la Cuaresma y parte de la Semana Santa nos ha dado mucho trabajo hasta tenerlo todo a punto, no es menos cierto que nos ha aportado mucho más. Creo que todavía no somos conscientes de su importancia ni de la trascendencia que va a tener para nosotros. Desde el día de su bendición, de dentro y fuera de la Cofradía, sólo he recibido palabras agradables, de felicitación, de enhorabuena. Desde otro punto de vista, puedo resumir esta Semana Santa como un año de mucho trabajo en todas las secciones y que ha dado sus frutos en las tres ocasiones que hemos salido a la calle. Que sí, que algún toque se ha ido, que en algún tramo uno u otro Paso se han quedado retrasados, que algún cetro se despistó en algún momento, que el capataz no mandó bien alguna maniobra y que yo… qué os voy a contar; en once horas de procesión que hemos sumado ha pasado todo esto y, seguramente, otras cosas. Pero salvando todo esto que, insisto, está anotado para mejorar y cambiar lo que sea necesario para evitar esos fallos y otros que aparecerán, ¿no pensáis que trasmitimos en la calle y en conjunto a todo el público la seriedad, recogimiento y espiritualidad buscadas, como nunca lo habíamos obtenido? Por mi parte, ENHORABUENA a todos por el fruto conseguido.

Bien, tampoco quiero extenderme, sabéis dónde estoy para aquello que necesitéis, a la vez que os animo a participar en los actos programados para estos días de Fiesta del Corpus Christi.

  Hermano Mayor