Corpus Christi.

Tras una Semana Santa que casi nos pilló a contrapié porque aún teníamos los ecos de las celebraciones navideñas todavía vívidos en nuestras mentes, hemos terminado de recoger y limpiar hace unos pocos días y ya estamos con el Corpus llamando a nuestra puerta. Siempre que hablamos del Corpus oímos la misma coletilla “nuestra segunda fiesta titular”, pero nos hemos parado a pensar realmente, ¿cuál es su fundamento y por qué es nuestra segunda fiesta titular?

El Corpus, es una fiesta de gran arraigo en nuestro país. No en vano hay un dicho popular que reza: “Tres jueves hay en el año, que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”, y aunque hace ya años que su celebración dejó de ser festiva el jueves y se trasladó al domingo, sigue siendo una fiesta muy importante, para los cristianos, no sólo en España, sino en el resto del mundo y, en especial, para nosotros Hermanos de la Cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía. Y, ¿por qué?. Pues porque es una fiesta destinada a celebrar la Eucaristía, por tanto, nuestra razón de ser como Hermanos de esta Cofradía. Si el Jueves Santo salimos a pregonar la institución de la Eucaristía, en la Cena del Señor, en los prolegómenos de su Pasión, el día del Corpus la celebramos en exclusiva y le damos culto público.

Es una fiesta nacida en plena Edad Media, en el periodo de mayor avance cultural y social de Europa, en la época de las cruzadas… El hecho de que haya llegado hasta nuestros días, debería de hacernos sentir orgullosos, y darnos una idea de su importancia.

En nuestro anhelo, como cofrades y Cofradía, está el poder engrandecer esta celebración en nuestra ciudad, dotarla de la importancia que realmente merece, que su ámbito no quede reducido sólo a la plaza del Pilar y el interior de la Basílica. Pero primero, para impulsarla fuera, tenemos que comenzar por sentirla con fuerza desde nuestro interior. Ahora más que nunca, cuando parece que los cristianos volvemos a estar en el punto de mira, es cuando hay que ser valiente para dar un paso al frente y decir: “Soy cristiano y católico”. Ahora, es cuando hace falta que salgamos a la calle, mostremos con alegría nuestra fe y participemos en nuestras celebraciones con devoción.

Y en particular nosotros, como Hermanos de la Eucaristía, comencemos por participar en nuestro primer Triduo al Señor de la Cena, ansiado y deseado durante tantos años. Compartamos momentos de Hermandad en torno a ese Señor de la Cena que tanto nos ha dado en el poco tiempo que lleva con nosotros y extendámoslo después a la celebración con el Arzobispado. Demostremos que realmente sentimos el Corpus Christi como nuestra segunda fiesta titular y así, quizás, el anhelo de que esta fiesta sea todavía más grande en Zaragoza, esté un poco más cerca.

Elena Martínez Vallespín

Hermana Teniente