Juventud europea y crisis de valores espirituales.

  

El 12 de agosto de este año se celebró el día Internacional de la Juventud. A pesar de la preocupación de las instituciones, en Europa ya se habla de toda una generación perdida. La crisis de identidad de muchos jóvenes, que, inmersos en lo inmediato, olvidan proyectar su futuro, no sólo se asocia a la escasez de recursos económicos, sino al abuso de sustancias, al consumismo, a la promiscuidad sexual, al narcisismo o a la afición desmedida de una música que ofrece contravalores. El decaimiento de una sana espiritualidad ha propiciado un refugio en las sectas o en cultos espiritualistas alienantes. Sin embargo, en la juventud se asienta el futuro de cada país: son los jóvenes fuertes y generosos quienes levantan una nación.

Alguien decía que sólo Dios es capaz de dar razón a una existencia y de transmitir las pautas de conducta para ser felices. Por eso, la actual falta del sentido de Dios, alentada por muchos para sumir a nuestros jóvenes en el nihilismo es, con mucho, la peor de la crisis. Y, de nuevo, sólo personas fuertes y generosas pueden difundir otro modo de ver la vida, exhortando a los desalentados a ponerse en marcha, sin egoísmo.

Pili Montalbán

Estando completamente de acuerdo con el análisis que Pili hace de la situación de la juventud europea, nosotros proponemos una pequeña pero significativa solución: la JUVENTUD COFRADE. Una juventud con valores, comprometida, a la que no le dan igual las cosas; con una vida: sin abuso de sustancias, sin consumismo, sin promiscuidad sexual, sin narcisismo y sin música con contravalores; porque, nuestros jóvenes cofrades son así, ¿no?

Quizá nuestra Juventud Cofrade pueda ser una vela en medio de la oscuridad. Una luz que ilumine a otros jóvenes. Que como cantamos en alguno de los cantos del Grupo de Oración: <<…en nuestra oscuridad, enciende la vela de tu amor señor…>>. Me imagino a Juan Pablo II, exhortando a los jóvenes y diciéndoles: <<¡SED LA LUZ DEL MUNDO!>>.

Javier Barco