Las virtudes.

  

Si a nuestros padres y con toda seguridad a nuestros abuelos, les preguntáramos cuáles son las Virtudes, sabrían dar cumplida respuesta a la pregunta. Si a uno de nuestros jóvenes, incluso a los que reciben educación en colegios católicos, les hacemos la misma pregunta, empezarían por responder que qué es eso de <<virtud>>, así que ni seguir preguntándole si conoce cuáles son las virtudes, seguro que respondería que si es que hay más de una.

Cosas de la vida, qué le vamos a hacer, hoy día ya no se estudia el catecismo y, claro, pasa lo que pasa. No es ya sólo cuestión de formación religiosa, que es lo más importante en lo que aquí nos ocupa, sino que es también, o debería ser, un tema de cultura general. Claro está que pocos de nuestros jóvenes van a acometer la heroica tarea (a la vez que gozosa, por el placer que produce) de leer la <<Divina Comedia>> de Dante; puesto que para comprender algo del citado libro sería necesario empezar por entender qué es la virtud, en general y cuáles son estas, en particular.

Pero vayamos con el tema que nos ocupa.

La Virtud

Ya los griegos se ocuparon ampliamente del tema de la Virtud, para Aristóteles, la Virtud es el justo medio entre dos extremos. Pero desde un punto de vista teológico, podemos definir la Virtud como una disposición habitual y firme para hacer el bien. Hay dos clases de Virtudes: las Virtudes Teologales y las Virtudes humanas, dentro de estas últimas están las virtudes Cardinales.

Las Virtudes Teologales

Son tres y se llaman así, porque son virtudes que de una manera directa están relacionadas con Dios.

  1. FE: Es la virtud teologal por la cual creemos en Dios.
  2. ESPERANZA: Es la virtud teologal por la cual deseamos y esperamos de Dios, con una firme confianza, la vida eterna y las gracias de merecerla, porque Dios nos lo ha prometido.
  3. CARIDAD: Es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por amor de Dios.

Las Virtudes Cardinales

Son cuatro, en referencia a los cuatro puntos cardinales, que deben guiar nuestra vida, siendo por tanto el principio y el fundamento de todas las demás virtudes.

  1. PRUDENCIA: La prudencia es la virtud de actuar de forma justa adecuada y con cautela. Dispone a la razón para discernir el bien del mal y a elegir los medios adecuados para realizarlo.
  2. JUSTICIA: Hace que demos a cada uno lo suyo y lo que le corresponde.
  3. FORTALEZA: Nos da valor para amar y seguir a Dios con fidelidad. Ese valor nos permite poner en práctica las dos virtudes anteriores sin avergonzarnos.
  4. TEMPLANZA: Es la virtud que nos permite moderar nuestro carácter. Una persona con templanza, es una persona que reacciona de manera equilibrada, que controla sus emociones y domina sus impulsos.

Javier Barco