Formación.

En el testimonio de María Vallejo-Nájera, ella habla de Iglesia triunfante e Iglesia militante, y seguro que muchos de vosotros os preguntáis que qué es eso. Cosas de los sistemas educativos y de las enseñanzas de la propia iglesia, antes sí que se estudiaba. Muchos de vosotros diréis, como respuesta a esta pregunta: ¡anda, pues es verdad, ya me acuerdo de aquello!

¿Cuáles son los tres estados de la Iglesia?

1) La Iglesia triunfante: Son los que están en el cielo, gozando de la presencia de Dios. Ellos ya están en la compañía del padre y nos ayudan con su ejemplo y con su intercesión ante Dios.

2) La Iglesia purgante: Son los que habiendo muerto, no han alcanzado todavía la gracia plena de entrar en el cielo y están en el purgatorio, purificándose de sus pecados.

3) La iglesia militante o peregrina: Somos todos aquellos que estamos en esta tierra en la lucha. Intentando cumplir aquello de «Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo». Y en lo del prójimo entra lo que nos decía María Vallejo-Nájera en su emotivo testimonio: «sentí que todo lo que le había hecho a los demás, se lo había hecho al mismo Cristo».

La iglesia militante también se conoce como peregrina, queriendo remarcar que todos estamos de paso por esta tierra, pero que nuestro destino final es ser merecedores de la casa del padre.

La «Comunión de los Santos» nos enseña que hay una relación permanente entre estos tres estados distintos de la Iglesia. Por tal término, entendemos la unión que siempre ha considerado la iglesia que hay entre los cristianos, incluidos, por tanto, los de los tres estados. Por la gracia de Cristo, todos juntos formamos un mismo cuerpo místico, una sola familia.

Cada estado cumple una función, la iglesia triunfante goza e intercede, la iglesia purgante se purifica ayudados de las plegarias, y la iglesia militante vivimos aún peregrinos en este mundo. La concepción del término es fundamental para entender y explicar que todos somos uno en Cristo, y que al estar en comunión, unos con otros, tiene sentido que la iglesia militante rece por la purgante y que la triunfante, pida por la purgante y por la militante.

Nuestros familiares y amigos, Santos, velan por nosotros. Esta creencia es tan firme y está tan arraigada en la iglesia, que para nosotros los católicos, es impensable no creer que ellos no nos ayudan desde el cielo.

El Término «Comunión de los Santos», viene, por ejemplo, recogido al final del Credo de los Apóstoles, conocido también como el Credo corto: «Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS, el perdón de los pecados, …»

Javier Barco