Navidad 2.014.

Escribe nuestro Hermano Mayor:

Queridos hermanos cofrades:

Hace unos días que ha pasado la fiesta de los difuntos, nos hemos reunido ante el altar del Señor de la Cena, en la Iglesia del Perpetuo Socorro para orar, estamos preparando el veinticinco aniversario del Cristo del Amor Fraterno entre nosotros y estamos en vísperas de comenzar una nueva temporada de ensayos para la próxima Semana Santa. Todo muy importante, todo nos llena de ilusión y preocupación, pero no por ello debemos olvidar el tiempo en el que estamos ni lo que significa espiritualmente.

Estamos en vísperas, cuando escribo estas líneas, y de lleno, cuando recibáis este Boletín, del tiempo de Adviento.

El Adviento es una época muy importante del año, más discreta que la cuaresma, que nos llena de actos, reuniones, ensayos, y casi no nos deja tiempo para pensar, reflexionar,... El Adviento, esas cuatro semanas anteriores a la festividad de la Navidad, tenemos un tiempo especial para prepararnos para una Navidad cristiana. Dicho así, casi, suena a chiste, a chiste triste; no debería existir una Navidad que no fuera cristiana.

Celebrar la Navidad no significa recordad que Jesús nació en Belén hace 2.000 años; sino celebrar, que hoy, en el 2014, Jesús llega a nuestras vidas; significa celebrar un encuentro personal con Jesús o, dicho de otro modo, que Jesús nace en nuestras vidas.

Y, el Adviento es el tiempo para preparar ese encuentro, ese nacimiento, y, lo que es más importante, aceptar a Jesús en nuestras vidas, ponernos en camino para caminar a su lado, de su mano, por su senda de amor.

Adviento significa la “espera” y la Navidad es la “llegada”. En Adviento esperemos la llegada de Jesús, pero a nuestras vidas; por tanto, revisemos nuestra vida y nuestro camino.

Y, una vez llegada la Navidad, celebrémosla, unámonos a los diversos actos que la Cofradía programa para esos días: donación de sangre, Eucaristía, oración,...

  

Después, pongámonos en marcha, en camino y, para ese camino la Cofradía te va a invitar a unirte a sus oraciones, al coro, a las diversas Eucaristías que iremos celebrando, a las convivencias... Y, sí, también, a los ensayos de nuestras secciones, a convivir en hermandad, unos al lado de los otros, ayudándonos fraternalmente; a acercarnos a nuestro titulares, el Cristo del Amor Fraterno en este su veinticinco aniversario y al Señor de la Cena en su altar del Perpetuo Socorro; en sus grupos de trabajo para ir preparando todo de cara a la próxima Semana Santa; o, simplemente, haciendo unas fotos de cualquiera de de todos esos actos o reuniones y compartiéndolos con los hermanos para que los vivan y revivan contigo, con tus fotos; y, porqué no, también escribiendo tus opiniones, sentimientos, para el próximo Boletín y Programa, para ayudar a los hermanos a crecer contigo.

Puestas así, como mero índice, parecen muchas cosas, son  muchas, y sólo se pueden hacer entre todos. Encontrémonos con este Jesús que ha venido a encontrarnos, a salvarnos; aceptémosle y pongámonos en camino. Sólo entre todos será posible.   

¡Feliz Navidad!