NAVIDAD COFRADE

“Jesús, el despojado”

Atribuimos a Dios honores y coronas, lo revestimos de gloria y esplendor en nuestros altares y pasos de Semana Santa, porque desde luego, lo merece. Sin embargo, no es menos cierto que el movimiento que Dios eligió para darse a conocer a nosotros en la Navidad fue el contrario: el abajamiento. Dios se hace pequeño, aparentemente “pierde poder y gloria”. Esto me recuerda un pasaje de la Escritura que une nacimiento y muerte, Encarnación y Pasión: "Y Jesús fue despojado de sus vestiduras" (Mt 27, 31)

Y con ese despojo Jesús de Nazaret consumó el despojo que fue siempre su vida desde el momento de nacer, como expresa poderosamente San Pablo: "Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse a la muerte y una muerte de cruz" (Flp 2, 6-8).

El movimiento natural de la vida de Jesucristo es el despojo, el "abajamiento". De ser Dios a ser hombre, de ser de la estirpe de David a nacer de familia humilde en Belén, de ser predicador reconocido a atender a los últimos y marginados, de captar la atención de los poderosos a tratar y comer con pecadores, prostitutas y leprosos. Si nuestra vida no camina hacia el despojo no sigue a Cristo.

Pero el despojo no es solo elección, opción de vida. A Jesús le arrancaron las vestiduras con violencia y mofa. Era un acto de humillación clara que tuvo que sufrir y aceptar con paciencia, como el Siervo humilde de Dios. Pero su desnudez no avergüenza, solo pone de manifiesto su verdadera entrega y humanidad, su capacidad de sufrir y de amar que caminan siempre juntas. No tiene nada que ocultar, no teme ser humillado ni perder su honra. Pues su honra y su seguridad están en Dios, su Padre. Jesús despojado de sus vestiduras nos invita a despojar nuestra vida de todo lo que no sea Dios ni le busque ni le honre. Ahí queda mi invitación para este Adviento y esta Navidad: despojarnos un poco para que otros puedan ser revestidos. Parecernos más a Cristo en su humanidad y en su humildad.

Víctor Chacón Huertas, CSsR