Los nuevos Ciriales.

             

El desarrollo del boceto parte del Cuadro obra de M.Orange “Los Defensores de Zaragoza”.

Este cuadro, según reseña tomada de La Ilustración Artística nº 598 del año 1893 representa “... el momento en que los defensores de la inmortal ciudad, "agotadas sus fuerzas, no su valor", (palabras textuales de un crítico francés al hablar de este cuadro) desfilan ante las tropas del mariscal Lannes, arrojando al paso sus armas al pie de los vencedores.

Muchos méritos tiene esta pintura, que ha producido verdadera sensación en el actual Salón de París: como composición es grandiosa, clara, bien dispuesta, eminentemente dramática, y en sus menores detalles revela el talento de su autor y como cuadro histórico es exacto y demuestra cabal estudio del asunto. Para nosotros los españoles tiene otro merito no pequeño, y es el de la justicia rendida por un francés a uno de los más gloriosos hechos de nuestra historia moderna: estamos tan poco acostumbrados a que en Francia se trate seriamente de las cosas de España, que no podemos menos que agradecer al genial pintor M. Orange, que en su magnífica obra haya pintado a nuestros héroes tales como fueron y haya glorificado tan dignamente como se merecen a los heroicos defensores de la capital aragonesa...”

Este cuadro sirvió de base para el Cartel de la Exposición conmemorativa del segundo centenario de los Sitios de Zaragoza.

Se puede observar en la parte inferior izquierda (podemos ver un detalle en el panel lateral), que abre el cuadro, al monaguillo con un cirial. A su derecha un sacerdote lleva el Santísimo, que es a quien está acompañando este cirial.

Este cuadro, este cirial, que representa uno de los momentos más significativos de nuestra historia, es el punto de arranque que hemos tomado para diseñar nuestro nuevo cirial.

Sin embargo; el cuadro de trazo poco definido, no contiene detalle suficiente para realizar el trabajo de orfebrería, por lo que lo tomamos como base del boceto, para configurar la estructura y las líneas generales del cirial. Por ello, para completar su diseño hemos tenido en cuenta otro elemento monumental de Zaragoza, íntimamente unido a lo sitios y a nuestra historia: el monumento a los mártires de la religión y de la patria de la plaza de España.

Posteriormente, también tomaremos de este cuadro las ropas del monaguillo para confeccionar los roquetes que portarán los acólitos.

Sobre la bola, pondremos como terminación el remate acastillado del monumento a los mártires, que servirá de elemento de unión con el cristal que proteja de las inclemencias del tiempo el cirio y su luz.

Bajo ese remate acastillado la leyenda que se puede leer sobre hojas de laurel en el monumento: VICTRIX CAESARAUGUSTAE PIETAS INNUMERIS MARTIRIBUS PROFIDE ET PATRIA. (La Piedad victoriosa de Zaragoza, a los innumerables mártires por la Fe y por la Patria). Y cuatro medallones: dos tomados del monumento a los mártires la patria y el escudo de la ciudad; el tercero tomado de la parte superior de la portada de la iglesia de Santa Engracia, íntimamente unida en la historia con los mártires y los sitios, la hornacina con la imagen de Nuestra Señora de las Santas Masas, secular advocación de dicha iglesia; y el cuarto medallón el escudo de la Cofradía.

Por encima de estos elementos un cristal alargado con un cirio en su interior, terminando el cristal en un remate de orfebrería acastillado, simétrico con el situado en la base del cristal.

Por encima de todo y cerrando el cirial tomamos del monumento a los mártires, el ángel con el defensor de la ciudad caído, con sus vestiduras de estilo goyesco y fusil en el suelo, con la Cruz del Coso a sus espaldas.

Esta escultura obra de Agustín Querol en el bronce de la pala de España, sobre pedestal almenado en piedra de Ricardo Magdalena, representa la Fe sosteniendo a un defensor herido, sin fuerzas ya para empuñar el fusil caído a sus pies.

La Cruz de Coso que remata el conjunto, recuerda la que fue destruida por un disparo de cañón francés el 10 de agosto de 1808. La célebre Cruz del Coso había sido levantada en el siglo XV en recuerdo de los "innumerables" mártires cristianos que, durante la persecución de Daciano, habían sido sacados extramuros del perímetro romano, por la Puerta Cineja, hoy Arco Cinegio y allí mismo sacrificados por su fe. Sus cenizas constituyen las llamadas Santas Masas, conservadas en Santa Engracia, junto a otras reliquias.

Con todo ello se configura el boceto que se acompaña (dibujo cirial) que, en su parte escultórica será desarrollado por Miguel Ángel Domíngez y en el trabajo de orfebrería por Orfebrería Maestrante.

Así queremos unir en un único elemento procesional dos momentos fundamentales de nuestra historia que, en nuestro acervo común ya están unidos: la persecución de Daciano y los sitios; que es como decir los mártires de la fe y los mártires de la patria, o los defensores de la fe y los defensores de la ciudad. Con esto queremos transmitir un mensaje claro: queremos que la luz de estos ciriales nos ilumine con su luz y nos enseñe hoy a ser defensores de la fe en esta ciudad.