Escribe nuestro Consiliario.

Un saludo para todos los hermanos de la cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía, al comenzar este tiempo de la cuaresma.

Comenzamos este camino hacia la Pascua dentro de la celebración del año de la Fe. Desde el comienzo se nos invita a vivir con intensidad, este camino de conversión, para fortalecer nuestra fe.

Ya el Papa Bendicto XVI, al inaugurar el año de la fe, nos ha querido marcar el itinerario espiritual para este tiempo de gracia: “será un momento de gracia y compromiso por una conversión a Dios, cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él, y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo.”

Sin duda alguna que la cuaresma es un tiempo privilegiado para vivir este proceso de conversión. “Convertiros y creed en el evangelio”, se nos dirá en el momento de recibir el signo de la ceniza.

La preparación de cara a la celebración del misterio pascual, identificándonos con Jesús muerto y resucitado, se convierte en un itinerario que coincide plenamente con el objetivo del año de la fe: “avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud.”

Hagamos un esfuerzo para vivir con intensidad este tiempo de preparación para la Pascua.

De manera especial la cofradía de la Institución de la Sagrada Eucaristía, se prepara para renovar y expresar su fe en los días santos de la Pasión, muerte y resurrección del Señor.

En esos días fijaremos nuestra mirada en el camino nuevo que Jesús nos ha abierto con su fidelidad, y daremos gracias por ello, reafirmaremos nuestra fe en él, y reconoceremos que él nos salva.

Pero para que todo eso tenga sentido y sea auténtico, será necesario que por nuestra parte hayamos reforzado este camino nuevo: hayamos renovado la fe y el compromiso de nuestro bautismo, y hayamos caminado hacia la reconciliación con Dios.

Esto es lo que la cuaresma nos invita a hacer.

Padre José Sesma.