Sonido Eucaristía.

  

Queridos hermanos:

Nos emplazan a escribir unas líneas desde la Sección de Instrumentos a las puertas de otra Semana Santa más. Por cierto, Semana Santa que hemos obligado a los "hombres del tiempo" de todos los medios de comunicación para que su pronóstico sea de clima agradable y estable. Los ciclones, anticiclones, borrascas y chubascos leves o moderados que se los dejen para otra ocasión. Que ya vale.

Bien, decíamos que, de nuevo, nos solicitan unas líneas para trasnmitir las sensaciones que se palpan en ese pequeño rincón zaragozano, de tierra y piedras, casi a la ribera del río Ebro, dónde nos sumergimos de viernes a domingo para hacer una de las cosas que, probablemente, más nos satisface. Pero no lo decimos porque a nosotros nos suceda únicamente y, por tanto, se traduzca en un sentir general. Sino porque hoy, más que nunca, estamos viendo un compromiso, una ilusión y un buen hacer enorme que no tienen otra argumentación que el saber que nos llena profundamente, nos gusta considerablemente.

No sabemos por dónde empezar a describir el cúmulo de emociones que estamos viviendo. Quizás, primordial sería destacar nuestro 50ª cumpleaños, efeméride central de esta Semana Santa 2013, centro neurálgico de este año, con permiso de Nuestro Señor, para nuestra Cofradía y para nosotros en particular.

Como primordial sería dar las gracias de corazón al esfuerzo y dedicación para todo un grupo de personas desinteresadas que han visto en este proyecto la punta de lanza para realzar la existencia, y el devenir, de la Sección de Instrumentos. Y hablo, cómo no, de la Comisión del 50ª Aniversario encabezada por Nacho Torrubia y todo su equipo de trabajo. La prueba la tenéis en el acto de inauguración el pasado día 19 de enero de dicho acontecimiento. Tímidas lágrimas, palpable vello de punta, fundidos abrazos. Vuelta al pasado, mirada al futuro. Y el presente, vosotros, los que portáis el testigo de los que un día decidieron que el Señor sería acompañado por instrumentos y de los que un día decidirán acompañar a la Madre de igual modo. Aquél sábado de enero, será recordado por muchos hermanos a la misma altura que el día en que se les fue impuesta la medalla de la Cofradía. Para nosotros no fue más que la confirmación de por qué estamos aquí y de por qué seguimos aquí. En definitiva, una razón de ser. Volvemos, y no nos cansaremos, de dar las gracias a todos los que hicieron posible, y lo siguen haciendo, la celebración de un acontecimiento que ya nadie, salvo los que estamos, volveremos a vivir. Es algo de lo que estar perfectamente orgullosos. Aunque pensándolo mejor, sí, queda recorrido, mucho recorrido y habrá que caminar juntos hacia los 75 años, siguiente objetivo, en perfecta comunión con la Cofradía. Nosotros, vosotros y los que estén por venir. ¡A por ello!

¿Y ahora por donde continuamos? Bien, pasemos revista metiéndonos en materia que tenemos ahora entre manos. Ya casi vamos a alcanzar los dos meses de ensayos. Y qué queréis que digamos... Que andamos con la boca más que abierta y el pecho bien hinchado. Dejando de lado por un instante la celebración del 50 Aniversario, la emoción nos vuelve a invadir al ver la respuesta que habéis tenido este año con la Sección de Instrumentos. Además, es contagiable. Uno tiene su ilusión por bajar a ensayar, por convivir y compartir. Pero si esa persona denota que dicho sentir es generalizado entre todos los hermanos, esa ilusión aumenta y así se ve reflejado en cada uno de los días en que coincidimos. Por fin vemos a todos los hermanos que, como poco, se dedican un saludo afectuoso al cruzarse para uno u otro lado. No éramos tantos hasta ayer, como quién dice, como para dejar pasar la oportunidad de saludar a un hermano que, si bien habíamos cruzado pocas o nulas palabras con él, no podíamos olvidar que era hermano nuestro, eucarístico por naturaleza y que al igual que tú comparte un mismo sentir por esta Cofradía. Qué menos que conservar ese mínimo lazo de fraternidad. Pero esto no es todo, claro que no. La ilusión focalizada en todos vosotros por crecer cualitativa y cuantitativamente. El día de la reunión preparativa de temporada de ensayos, día complicado (5 de enero), estuvimos más de 90 personas reunidos en los salones parroquiales. Y ahí empezamos a vislumbrar lo que se confirmaba días después, y hasta hoy. Reconocemos habernos visto desbordados, pero felizmente desbordados. La verdad, no estábamos acostumbrados. Pero vamos, bendita situación: la entrada de un grupo numerosísimo de nuevos hermanos (sed bienvenidos otra vez) que, por cierto, los hemos tenido de todos los colores: tambores, bombos, timbales, niños y adultos, incluso nos entran clonados como Pilar e Itziar, hermanas gemelas; y qué buen hacer nos comentan Paulo y Patricia, incluso delante de los medios de comunicación, ¿verdad Irene? La vuelta de un número importantísimo de hermanos que han decidido participar ya no sólo con motivo de este año tan significativo para Sección y Cofradía sino con el ánimo de venir a sumar nuevamente y dónde siguen teniendo ese sitio que se han ganado con creces tiempo atrás, es decir, vuelta a la que fue siempre su casa así como hermanos que, simplemente, han decidido sacar tiempo entre todos sus quehaceres para volver, también, a uno de sus rincones favoritos. Hablamos de Rosa, Gemma, Yolanda, David, Leyre, Raquel, Javier, Alba, Chus y un largo etcétera (perdonad que no nombremos a todos, de verdad) que ya están con nosotros, como debe ser. Y los timbales, aunque con vuestro permiso, nuestros timbales. Por fin hecho realidad un reto que Abel y yo, junto al grupo de trabajo, marcamos en su momento. Y que, por fin, se está haciendo efectivo, y lo que queda. He aquí el mejor ejemplo de sacrificio, entrega, ilusión; ningún reparo para determinar ensayos fuera de los previstos en aras de cuadrar los gestos, los golpes, de aprender, de progresar. Un claro referente para todos, como decimos. Gracias a Juan, por asumir este proyecto. Y gracias a Mapi o Myriam, aguantando al pie del cañón años difíciles para esta cara de la de sección, sin reblar.Y, por supuesto, a la colaboración de todos y cada uno de los timbales. Y ya, en cuanto a los demás, es bárbara la dedicación que estáis teniendo. No sólo reflejada en el tema de la asistencia (una media de más de 80 personas en cada ensayo, ¡qué pasada!) lo cual permite poder ensayar con una comodidad absoluta, sobretodo a la hora de enseñar y aprender nuevas marchas o llevar a cabo la modificación de algunas que se tocaban tiempo atrás. Sino, también, la predisposición e ilusión que tenéis a la hora de efectuar lo anteriormente mencionado, con la mayor de las paciencias y el mejor buen hacer, sin ningún reproche, aguantando los monólogos o bocinazos por nuestra parte. Es que es increíble el cúmulo de sensaciones que estamos teniendo este año. Que ahí dónde nos veis, no somos de piedra...

Si repasáis un poquito, veréis que se repite en determinadas ocasiones la palabra ilusión. Pues bien, permitidnos catalogar esta etapa como el AÑO DE LA ILUSIÓN. Es justo lo que buscábamos cuando decidimos portar el cargo como Delegados. Era, y es, nuestro objetivo número uno acordado con el grupo de trabajo. La ilusión es la piedra angular para todo lo demás. Sin ganas de querer y sentir hacer nada es imposible. E igual de imposible llevar a cabo todo esto ya no sólo sin vosotros, sino de un grupo de trabajo con el cual puede ir uno dónde quiera, cual familia. Nuestra más sincero agradecimiento, también, para todos y cada uno de los miembros de dicho equipo: Víctor, Alberto, Juan, Mapi, Paulo, Patricia, Luis, el otro Luis, María Ade, Carla, Iván y José Antonio. Si los veis, dadles las gracias por su tiempo invertido. Y vosotros, equipo, podéis ir dando gracias también de forma individual o colectiva a cada uno de los hermanos miembros de la sección, porque sin ellos nada sería posible. En definitiva, más de 50 personas respecto al último año, por ejemplo, superando la cifra de más de 160 hermanos que desfilaremos próximamente por las calles de nuestra ciudad. Todo un éxito.

Esperemos que el Señor esté contento de tal acompañamiento siendo testimonio de su palabra.

Por lo demás, animaros incisivamente a seguir en la brecha. He aquí el camino, el rumbo. Pero no para ser el día de mañana más y más. Que no está nada mal, por supuesto. Sino para ser un grupo de hermanos que allá donde vayamos se diga: ¡ya está aquí, la Eucaristía! No hemos perdido el norte, seguimos apostando por el salto cualitativo dentro de la sección y por ser un claro referente dentro y fuera de la Cofradía. Como tampoco olvidéis que no somos meros tambores, bombos o timbales. Sino cofrades, dónde podemos celebrar tal condición los 365 días del año. Os rogamos, en este momento, que hagáis visible esta característica en la medida de lo posible donde la Cofradía esté presente. Queremos ver esa predisposición en torno a la celebración del 50ª Aniversario, en los actos de Cofradía y Parroquia e, incluso, no sólo ser instrumentos en las calles de la ciudad sino proclamadores de nuestra Fe.

Muchísimas gracias a todos, con el vello de punta por completo debido a la emoción suscitada, a la vez que escribimos estas líneas, recordar lo que fuimos, conocer lo que somos y soñar con lo que seremos. Que no somos de piedra...

Disfrutad el AÑO DE LA ILUSIÓN.

Y, de nuevo, un afectuoso nombramiento a la Comisión del 50ª Aniversario, y sus pertinentes colaboradores como Pedro, Tito, Daniel o David; mil gracias por todo.

Un abrazo en Cristo.

Hugo Uruén