Segundo día del Triduo en honor al Señor de la Cena.



Sábado 31 de mayo




A las 20:00 horas Eucaristía presidida por don Javier Perez Mas, rector del Seminario




A las 20:45 horas "COMO UN APÓSTOL MÁS" Oración ante el Señor de la Cena.

Señor Jesús, te doy gracias porque en tu Última Cena
no nos lavas de manera teórica sino viva y real.
Gracias porque nos lavas con tu Palabra, con tu Presencia Viva.
Haz, Señor, que tus palabras y tu presencia,
las acoja en mi interior con el corazón abierto,
con oración profunda, con fe cierta,
para que se convierta para mí, en una fuerza que purifique, sane,
y sea motivo de entrega al prójimo.
Señor Jesús, necesito que laves mis pies
porque sabes que hay mucha suciedad e inmundicia en mi soberbia,
en mis palabras vacías, en mis juicios ajenos, en mis prejuicios,
en mis comportamientos egoístas, en mis falsedades,
en mis vanidades, en mis acciones.
Señor sabes lo que me ofusca y me aparta del bien,
lo que contamina mi interior y me aleja de mi santidad.

Lávame, Señor Jesús, para renacer limpio al encuentro del prójimo,
para encontrarme contigo, en él.
Señor, quiero amarte más, quiero amar más al prójimo,
quiero que mi vida no esté centrada en mí mismo/a,
sino como Tú nos enseñas hoy a vivir por los demás,
en una actitud de servicio permanente.

Señor Jesús, Tú nos entregas generosamente tu vida,
quiero llenarme intensamente de tu amor infinito.
Hazme, Señor, vivir en el presente de tu existencia
y no alejarme jamás de Ti.

Ayúdame, Señor, a no vivir de egoísmos estériles
y aprender a levantar la mirada y el corazón
para orientarme a ti y no a la mundanidad.
No permitas, Señor Jesús, que el mal entre en mí
para que no falsifique y ensucie mi corazón,
porque lo único que quiero es ser capaz de ver
tu PRENSECIA, en la realidad de la vida.
Ayúdame a mirar el mundo, y a quienes me rodean,
con ojos de amor, reconociendo a Ti en el prójimo
cuando me necesiten, me requieran,
busquen mi consuelo o mi palabra.

Señor Jesús, tú me has hecho para amar y para servir
porque es el mandamiento nuevo que nos has dado.
Concédeme, Señor, la gracia de amar sin esperar nada,
de ponerme al servicio desinteresado de los demás,
de no hacer distinciones.

Quiero, Señor Jesús, dar cabida en mi corazón
a todos los que se crucen en mi camino.
No permitas, Señor, que nunca aparte a nadie de mi mesa.
Ayúdame, Señor con la gracia del Espíritu Santo,
a ser generoso/a siempre, a dar sin calcular,
a servir sin esperar recompensas y aplausos,
y con alegría y servicio sencillo,
a devolver siempre bien por mal,
a amar gratuitamente,
a acercarme al que menos me gusta,
a donarme con generosidad al que más me necesita.

Gracias, Señor, porque me siento lavado por tu amor.
Que este sentimiento me permita salir de mi mismo/a,
para crecer en mi vida y ser don para los que me rodean.




 
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